Suicidio y adolescencia, una etapa crítica

Susana Quiroga en su libro Acerca de la adolescencia diferencia manifestaciones suicidas del suicidio propiamente dicho. Ella dice que de esta manera se pueden abarcar un conjunto de síntomas y no solamente la propia agresión con pérdida de la vida. Se incluyen aquí las amenazas de suicidio, el intento sin desenlace de muerte y los actos inconscientes que ocurren en forma de “accidentes”.

Es muy común encontrar en los adolescentes actitudes que pueden llegar a llevar a una muerte lenta, tales como dejar de comer, como es el caso de la anorexia, o los cuadros de sobredosis en la drogadicción.

Aparece también toda una problemática relacionada con las exigencias del medio, diferentes a las que se dan en la infancia, ya no se acompaña al adolescente y sin embargo se le exige más. Si la distancia percibida por el joven entre lo que se aspira de él desde lo social y lo familiar y los logros alcanzados es mucha, sumada a una autoestima que no está en condiciones de afrontar la frustración, y la existencia de poca contención desde lo familiar, puede aparecer como más atractiva la idea del suicidio.

Es así que la depresión está muy ligada a esta idea. Sin embargo, hay además componentes sociales que aparecen empujar al adolescente hacia la poca valoración de la vida: lo que Juan Yaría llama “apetito de muerte” como la búsqueda de situaciones de riesgo, adicciones, abortos, relaciones sexuales sin preservativo, etc. En la actualidad el suicidio es la segunda causa de muerte en la adolescencia en los países desarrollados.

Por eso es muy importante que, tanto adultos como pares, estemos atentos a este tipo de síntomas ya que, de manera especial en un adolescente, si bien estas actitudes pueden ser pasajeras son, en muchos casos, la antesala de un intento de suicidio. Éste parece como una salida mágica y “gloriosa”, de alguna manera existe la fantasía de poder presenciar el momento posterior a la muerte, y el dolor de aquellos que los rodeaban; no pueden prever que de mágica esta salida no tiene nada, y menos aún de gloriosa.

No es cierto que aquel que avisa su suicidio no lo va a concretar: de cada 10 adolescentes que se suicidan, de 5 a 8  habían dado avisos previos de su intención. Tampoco que la mejoría después de una tentativa de suicidio significa que el riesgo ha desaparecido, muchas veces los actos suicidas se dan después de la aparente mejoría.

Según estudios realizados en Argentina sobre causas externas de defunciones en una población comprendida entre los 15 y 24 años encontramos que:

  • El 17% son causadas por accidentes de tránsito de vehículo automotor.
  • 2% por accidentes en otros medios de transporte.
  • 22% otras causas externas de traumatismos accidentales.
  • 23% agresiones.
  • 13% eventos de intención no determinada.
  • 23% suicidios.

Como se puede observar, tanto las agresiones como el suicidio forman parte de la mayor causante de muerte adolescente. Es un dato que debería llevarnos a la reflexión y a la toma de conciencia.

Fuente: Libro de texto secundario Adolescencia y Salud.