Medicina popular y tradicional

La Organización Mundial de la Salud define a la medicina popular como prácticas, enfoques, conocimientos y creencias sanitarias, que incluyen las terapias con hierbas, partes de animales y/o minerales que mayormente se practican en los países en vías de desarrollo. Otras formas de esta medicina se aplican sin ninguna medicación, como la acupuntura o las terapias naturales o espirituales. La medicina indígena, la medicina china, la ayurveda hindú son sistemas curativos tradicionales cuyos orígenes datan de milenios atrás y se siguen aplicando en nuestros días.

En los países desarrollados, en cambio, prevalece la medicina alopática, es decir, en la que se basa en la administración de fármacos o en cirugía, luego de la aplicación de diversos y sofisticados medios de diagnóstico, y es el médico quien la prescribe. Las medicinas tradicionales son poco usadas y por eso se las conoce como terapias alternativas o complementarias.

Medicina popular y tradicional

Los altos costos de la medicina alopática hacen dificultoso el acceso a este servicio a gran parte de la población en países no desarrollados , además de ser despersonalizados: la medicina actual se fragmentó tanto que cada especialista abarca sólo el área que le compete. Cada uno se ocupa de órganos diferentes que hay que curar sin tener una visión integral de la persona enferma. Además, hay un número importante de personas que podrían solventar tratamientos médicos pero se vuelcan hacia las terapias alternativas.

Es curioso que en la actualidad, y a pesar del gran avance científico, tenga lugar esta vuelta a las medicinas tradicionales. Quizás se esté revalorizando por fin el gran bagaje de conocimientos aportados por generaciones de grupos sociales que han vivido en estrecho estrecho contacto con la naturaleza, y que consideran a la persona como una integridad en armonía con el entorno. Estos conocimientos provienen de la sabiduría de quienes han probado y empleado estas formas de curar durante cientos de años.

En muchos casos, la industria farmacéutica no ha hecho más que tomar remedios naturales y explotarlos comercialmente bajo la forma de medicamentos. Un claro ejemplo de esto es la aspirina: el ácido acetilsalicílico es el analgésico más usado en el mundo, y se lo vende bajo diferentes nombres comerciales. Sin embargo, tres mil años atrás, civilizaciones como la egipcia y pueblos de la Mesopotamia asiática utilizaban la corteza y la savia del sauce (cuyo nombre científico es Salix, y da nombre científico a la droga ácido acetilsalicílico), sin saber qué contenía esta sustancia. Como puede verse, las mal llamadas medicinas “alternativas” muchas veces son la base de la medicina alopática.

Fuente: Libro de texto secundario Adolescencia y Salud.